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14 de diciembre de 2010

Todo fluye…

“Después de la tormenta viene la calma”. Esta frase popular se ha convertido en el consuelo de los desvalidos o la justificación de los fracasados. No es para menos ya que en el caminar de la vida, todos hemos caído y hemos anhelado con todas nuestras fuerzas ver el arcoíris sobre nuestro camino.

¿Cuántas veces te has caído? ¿Cuántas más te has levantado? Complicado problema matemático para el segundo párrafo de este escrito. Pitágoras afirmaba que todo en la vida es: Matemáticas. Claro, si él fue el que dijo: “Las matemáticas son el lenguaje universal”. Al igual que las palabras doctor, hotdog y taxi; 2 + 2 = 4 donde quiera que vallas.

Sin embargo, aquí el tema, no es la cantidad de los números, sino la calidad de los números. Quizá caíste cinco veces y piensas que es poco. Quizá caíste tres veces y piensas que es demasiado. El número, en esencia, siempre será el mismo para todos, pero en este caso y sólo en este caso, el valor del número podría ser relativo.

Durante nuestro andar por la vida, conocemos muchas personas de las cuales sólo algunos marcan épocas, modas, buenos y malos recueros así como también conocemos personas que se quedan para siempre. Que mucho duele cuando las personas que creemos estarán siempre, se van. Ya sea por gusto, por traición o por ley de vida que se vayan, la mayoría de las veces nos duele demasiado porque nunca estamos listos para extrañar.

Es entonces, cuando sufrimos esa pérdida, que caemos y nos toca levantarnos para seguir el camino buscando el arcoíris que iluminará el sendero llenándolo de color. En ocasiones, nos levantamos veloces, llenos de brío y con muchas más fuerzas de las que teníamos al caer porque sabemos que la marcha continúa. Otras veces, nos tardamos más en levantar.

Resulta que esas veces que nos levantamos lentamente, encontramos más piedras en el camino y son las mismas piedras que dejamos caer cuando tropezamos. Te resulta familiar la frase: “Todo se vino abajo”. Dejamos que pasara y punto. Debemos aprender que la vida es dura, que no todo vendrá en bandeja de plata, que levantándonos rápido o lento hay que seguir.

No importa el número de veces que te caigas. Lo que sí importa, es la cantidad de veces que te levantes. Cuando veas el arcoíris deberás recordar que simboliza el pacto que hiso Dios con el hombre. Ninguna tempestad, ni tormenta, ni diluvio alguno destruirán quien eres y eso es lo que él arcoíris representa. Sigue caminando, se paciente si no lo has visto aún, cuando veas el arcoíris entenderás porque todo fluye.

con amor,
Sheila Pérez de Carnevale

13 de diciembre de 2010

Aún en la tempestad puedes seguir siendo una DIVA

¿Saben ustedes que durante una tormenta el león da la cara al viento para que su pelambre no se desordene? Yo hago lo mismo: doy la cara a todos los problemas: es la mejor manera de permanecer peinada. Así lo dijo Leopoldo Marechal en uno de sus escritos y de esta misma forma lo debemos aplicar a nuestra vida diaria.

No es ninguna ciencia oculta que en todo momento queramos lucir sensacionales para nuestros esposos, compañeros, novios, amigos o público en general. Pero con las cargadas agendas del trabajo, los niños en el cuido, sin mencionar los que son grandes y tienen asignaciones más actividades extracurriculares, los esposos y las tareas del hogar: ¿A cuántas le sobra tiempo para arreglarse?

En mi caso (que es el único del que puedo hablar a ciencia cierta) trato de pulirme el pelo los viernes cuando todos se duermen para recibir el fin de semana regia. Ya sea para pasarlo en casa cocinando para mi familia o en algún parque de pelota compartiendo y dialogando con mis “compañeras de equipo”, el fin es verse bien. Aunque el sábado, amanezca con ojeras que taparé con maquillaje, definitivamente de cara al viento. Nunca el gel se ha vuelto mi mejor amigo porque debo admitirles que el pelo riso nunca fue mi mejor aliado.

En mejores ocasiones, cuando sobra el tiempo para ir al beauty, el día se vuelve toda una odisea porque aprovecho para que me hagan pelo, manos, pies y entre ratitos yo misma sacarme las cejas. Termino muerta de cansancio, por el tiempo consumido y con la ajorada agenda que llevo, tengo que hacerme el dubby (sin que nadie me vea) antes que se me sude la pollina y tratar que ningun filito me dañe el esmalte. Entonces es cuando surge la frase curiosa: “A la verdad que las mujeres se tienen que chavar para verse bien”.

Nada que ver. Las mujeres “nos chavamos” por presión social. Las mujeres somos y siempre seremos bellas, no importa el problema o situación y la agenda cargada o vacía que tengamos. El secreto es la proyección. Proyéctate con positivismo. Si te sientes bien y lo proyectas, todos te verán radiante. Diseña tu estilo, da cara al viento y saca la diva que llevas dentro. Según la Real Academia Española, la palabra DIVA, es el adjetivo para una persona que goza de fama superlativa y poeticamente hablando, el sinónimo de Diosa. Como siempre digo: “Antes muerta que sencilla”.

En tiempos de crisis, hay asuntos más importantes en lo que debemos gastar sin olvidar que las mejores cosas, el dinero no las compra. Como dijo Coco Chanel: "Las modas pasan, el estilo prevalece". Crea tu estilo y se feliz que aún en la tempestad, puedes seguir siendo una DIVA.

con amor,
Sheila Pérez de Carnevale

9 de diciembre de 2010

Antes era SHOPAHOLIC… Ahora soy ECONOMYHOLIC

“Holic” es un término moderno en inglés para designar a aquellas personas que tienen compulsión por algo. Este término no es malo hasta que estas personas dejan a un lado su vida social y afectiva, y lo convierte en un trastorno obsesivo compulsivo.

En los últimos tiempos suena mucho el término “shopaholic”. El Shopaholic Week, EL Shopaholic Weekend, Shopaholic Fest y la redundancia de las redundancias: “Soy una shopaholic compulsiva full”. Así como lo lees... Y yo les creo cuando lo dicen, porque siempre hay alguien que compra más que tú.

La madures de los años o los años de madures nos hacen crecer  y por voluntad propia creamos términos nuevos. No es ningún tabú que estos tiempos de crisis nos afectan a todos. En épocas del año donde la cultura mercantil, nos empuja a las cajas registradoras con carritos llenos de artículos de moda que no necesitamos, tenemos que ser consientes y reconocer que la realidad del bolsillo es otra.

Que comercialización tan absurda abrir a las doce de la media noche un “Viernes Negro” o veinticuatro horas, según ellos para facilitar nuestra agenda cargada. Absurdos nosotros que nos dejamos influenciar por esa publicidad que nos saca el “shopaholic” que llevamos dentro y para no quedarnos atrás, sacamos la tarjeta plástica que lo aguanta todo.

Por otra parte, estan los “Economyholic”; que no se levantan para la venta del madrugador porque reconocen que lo que te descuentan en las tiendas no vale las largas filas, la falta de estacionamiento, los empujones, ni el desvelo. Hubo personas que no asaron pavo en Acción de Gracias para economizar gas.

Y es que existe un grupo más conciente (por obligación o por conciencia) que hacen su fiesta familiar a base ‘del serrucho’, ya sea por pareja o por familia. Los que cada quien lleva algo y forman el ‘bembé’. Las que nos invitan a comer y preferimos cocinar en casa para preparar un rico cappuccino y hablar un rato. Los que no salen para no gastar o que racionan la compra para que les dure el mes. Los que en un viaje hacen mil cosas para aprovechar “que la guagua jala mucho”. Los que hacemos un ‘jeans party’ para no tener que gastar en la competencia absurda de quien es el mas fashion, y aún así no perdemos el estilo.

En fin, en estos tiempos de crisis debemos ser realistas, unirnos al grupo con conciencia y admitir que la realidad del bolsillo es otra. Esta navidad ponte tus mahones, prepara un serrucho con tu familia o cappuccino casero para tus amistades y por el bien de Puerto Rico, hagamos del término “ECONOMYHOLIC” una moda.

Con amor,
Sheila Pérez de Carnevale