A Karla. Escribo esta columna pensando en ti y en las CASUALidades que querías definir…
Albert Einstein decía: “La vida es hermosa, vivirla no es una casualidad”. Por otra parte el célebre Voltaire mencionaba: “Lo que llamamos casualidad no es ni puede ser sino la causa ignorada de un efecto desconocido”.
La angustia y el temor que producen tener que enfrentarse a ciertas realidades desagradables, han hecho que comparemos la vida con un juego de azar: nada está relacionado con nada, todo es una simple casualidad, donde algunos salen ganando y otros perdiendo. Y así, en esta "lotería de la vida", apostamos cada mañana por nuestra suerte y lloramos por las noches cuando la fortuna no nos ha favorecido.
La diferencia básica entre casualidad y causalidad, es que mientras en la CAUSALidad se puede programar o controlar, la CASUALidad, simplemente ocurre.
Algunas veces, las personas llegan a nuestras vidas y rápidamente nos damos cuenta de que esto pasa porque debe de ser así, para servir un propósito, para enseñar una lección, para descubrir quienes somos en realidad, para enseñarnos lo que deseamos alcanzar.
No sabemos quiénes son estas personas, pero cuando fijamos nuestros ojos en ellas, sabemos y comprendemos que afectarán nuestra vida de una manera profunda. Algunas veces pasan cosas que parecen horribles, dolorosas e injustas, pero luego entendemos que si no las superamos no descubriremos nuestro potencial, nuestra fuerza o el poder de nuestro corazón.
En mi opinión (La cual doy porque es mi columna y la baso en mis vivencias) todo pasa por una razón en la vida. Nada sucede por casualidad o por suerte... Enfermedades, heridas, el amor, momentos perdidos de grandeza o de puras tonterías, todo ocurre para probar los límites de nuestra alma. Sin estas pequeñas pruebas la vida sería como una carretera recién pavimentada. En definitiva, hay que caerse para experimentar lo rico de levantarse.
Si te has caído (como yo), mantén tu cabeza en alto porque tienes todo el derecho de hacerlo. Repítete a ti mismo que eres un individuo magnífico y créelo; si no crees en ti mismo nadie más lo hará tampoco. Crea tu propia vida, encuéntrala y vívela. No olvides que tienes un plan maravilloso, recuerda que debes aprender a descubrirlo y no es por pura CASUALidad…
con amor,
Sheila Pérez de Carnevale
