“Holic” es un término moderno en inglés para designar a aquellas personas que tienen compulsión por algo. Este término no es malo hasta que estas personas dejan a un lado su vida social y afectiva, y lo convierte en un trastorno obsesivo compulsivo.
En los últimos tiempos suena mucho el término “shopaholic”. El Shopaholic Week, EL Shopaholic Weekend, Shopaholic Fest y la redundancia de las redundancias: “Soy una shopaholic compulsiva full”. Así como lo lees... Y yo les creo cuando lo dicen, porque siempre hay alguien que compra más que tú.
La madures de los años o los años de madures nos hacen crecer y por voluntad propia creamos términos nuevos. No es ningún tabú que estos tiempos de crisis nos afectan a todos. En épocas del año donde la cultura mercantil, nos empuja a las cajas registradoras con carritos llenos de artículos de moda que no necesitamos, tenemos que ser consientes y reconocer que la realidad del bolsillo es otra.
Que comercialización tan absurda abrir a las doce de la media noche un “Viernes Negro” o veinticuatro horas, según ellos para facilitar nuestra agenda cargada. Absurdos nosotros que nos dejamos influenciar por esa publicidad que nos saca el “shopaholic” que llevamos dentro y para no quedarnos atrás, sacamos la tarjeta plástica que lo aguanta todo.
Por otra parte, estan los “Economyholic”; que no se levantan para la venta del madrugador porque reconocen que lo que te descuentan en las tiendas no vale las largas filas, la falta de estacionamiento, los empujones, ni el desvelo. Hubo personas que no asaron pavo en Acción de Gracias para economizar gas.
Y es que existe un grupo más conciente (por obligación o por conciencia) que hacen su fiesta familiar a base ‘del serrucho’, ya sea por pareja o por familia. Los que cada quien lleva algo y forman el ‘bembé’. Las que nos invitan a comer y preferimos cocinar en casa para preparar un rico cappuccino y hablar un rato. Los que no salen para no gastar o que racionan la compra para que les dure el mes. Los que en un viaje hacen mil cosas para aprovechar “que la guagua jala mucho”. Los que hacemos un ‘jeans party’ para no tener que gastar en la competencia absurda de quien es el mas fashion, y aún así no perdemos el estilo.
En fin, en estos tiempos de crisis debemos ser realistas, unirnos al grupo con conciencia y admitir que la realidad del bolsillo es otra. Esta navidad ponte tus mahones, prepara un serrucho con tu familia o cappuccino casero para tus amistades y por el bien de Puerto Rico, hagamos del término “ECONOMYHOLIC” una moda.
Con amor,
Sheila Pérez de Carnevale

Excelente compañera! A mí me tocó trabajar el día del "madrugador" y de veras que fue una experiencia para nunca olvidar. Gente peleando en las filas por los turnos, gritándome en las cajas porque avanzara y cobrara, en fin, un despelote total! Y de más de 50 transacciones que pasé, guess what? Solo 2 o 3 fueron pagadas en cash o ath... las demás a credito.com
ResponderEliminarSoy una economyholic de calle! El que quiera que me vista de moda: que me compre la ropa. Y cuando me invitan a "jangueos" de esos que tú sabes que se halan "par de pesos" feliz de la vida que digo: "NO tengo chavos". He aprendido a ser realmente conciente con todo lo que adquiero y sobre todo, con lo que realmente necesito. Buen blog!