“Después de la tormenta viene la calma”. Esta frase popular se ha convertido en el consuelo de los desvalidos o la justificación de los fracasados. No es para menos ya que en el caminar de la vida, todos hemos caído y hemos anhelado con todas nuestras fuerzas ver el arcoíris sobre nuestro camino.
¿Cuántas veces te has caído? ¿Cuántas más te has levantado? Complicado problema matemático para el segundo párrafo de este escrito. Pitágoras afirmaba que todo en la vida es: Matemáticas. Claro, si él fue el que dijo: “Las matemáticas son el lenguaje universal”. Al igual que las palabras doctor, hotdog y taxi; 2 + 2 = 4 donde quiera que vallas.
Sin embargo, aquí el tema, no es la cantidad de los números, sino la calidad de los números. Quizá caíste cinco veces y piensas que es poco. Quizá caíste tres veces y piensas que es demasiado. El número, en esencia, siempre será el mismo para todos, pero en este caso y sólo en este caso, el valor del número podría ser relativo.
Durante nuestro andar por la vida, conocemos muchas personas de las cuales sólo algunos marcan épocas, modas, buenos y malos recueros así como también conocemos personas que se quedan para siempre. Que mucho duele cuando las personas que creemos estarán siempre, se van. Ya sea por gusto, por traición o por ley de vida que se vayan, la mayoría de las veces nos duele demasiado porque nunca estamos listos para extrañar.
Es entonces, cuando sufrimos esa pérdida, que caemos y nos toca levantarnos para seguir el camino buscando el arcoíris que iluminará el sendero llenándolo de color. En ocasiones, nos levantamos veloces, llenos de brío y con muchas más fuerzas de las que teníamos al caer porque sabemos que la marcha continúa. Otras veces, nos tardamos más en levantar.
Resulta que esas veces que nos levantamos lentamente, encontramos más piedras en el camino y son las mismas piedras que dejamos caer cuando tropezamos. Te resulta familiar la frase: “Todo se vino abajo”. Dejamos que pasara y punto. Debemos aprender que la vida es dura, que no todo vendrá en bandeja de plata, que levantándonos rápido o lento hay que seguir.
No importa el número de veces que te caigas. Lo que sí importa, es la cantidad de veces que te levantes. Cuando veas el arcoíris deberás recordar que simboliza el pacto que hiso Dios con el hombre. Ninguna tempestad, ni tormenta, ni diluvio alguno destruirán quien eres y eso es lo que él arcoíris representa. Sigue caminando, se paciente si no lo has visto aún, cuando veas el arcoíris entenderás porque todo fluye.
con amor,
Sheila Pérez de Carnevale

Sheila María =)
ResponderEliminarMuy buen trabajo! Me gusta mucho la cotidianidad con la que escribes. Además de que tus temas son muy acertados. Deberías postear más frecuentemente. Me entretiene mucho leerte.
Espero que todo esté bien contigo y el familión.
Un abrazo,
Iván