Powered By Blogger

21 de agosto de 2011

Inténtalo...

Todos mis escritos dan inicio con una frase popular. Esto es a consecuencia de que alguien una vez me dijo: “Nada como una frase curiosa para romper el hielo”. Esta es mi forma de entrar en calor a la hora de hablar o escribir. Aunque debo aclarar que no siempre me resulta.

Utilizar frases de otras personas o refranes populares de algún autor desconocido cuando escribo, resulta ligeramente fácil porque puedo cambiarlas hasta que el escrito quede bien. Sin embargo, cuando quiero romper el hielo en algún lugar y entablar conversación resulta difícil porque no siempre digo la frase correcta.

Honestamente, son muchas las veces que mi esposo me regaña y me dice: “¿Por qué caramba dijiste eso?” o mejor aún: “Tú y tus comentarios” y la clásica: “Es que tú eres bicha y caes mal cuando hablas”. Pues para que sepan, mi reacción siempre ha sido la de levantar los hombros y seguir campante. Total ya lo dije y no puedo dar marcha atrás. Como dicen por ahí: “Lo hecho, hecho y a lo dicho pecho”.

Hubo un tiempo, que traté de hacer las cosas distintas para probar suerte. Me cambie el color del pelo. Pensé que quizá el rubio me daba cierto look de fiestera por aquello que dicen de que las rubias se divierten más o perpetuaba mi look de surfista. El look de hippie surfista siempre ha sido mi favorito y aunque podría jurar que fueron mis mejores tiempos, en cierta manera debo admitir que fue una etapa muy poco productiva en mi vida.

El peinado y el color de pelo, acentuaron bien. Me veía más sería, más clásica y hasta le sumé espejuelos al estilo. Deje de utilizar mis frases o chistecitos ‘rompe hielos’ y a comportarme un poco más humilde cuando hablaba o trataba de encajar en alguna conversación. ¿Quieres saber que me pasó? Pues todo lo contrario que esperaba.

Deje los espejuelos, volví a ser una bicha cuando hablo y me voy a pintar el pelo de rubio otra vez. Con el pelo oscuro se me ven más las canas. Estar todo el día con espejuelos hace que me de migraña por las noches cuando me los quito y el tratar de ser humilde cuando hablo, hace que me ignoren, me interrumpan y en ocasiones, que ni me permitan hablar. Entonces, ¿Para qué cambiamos?

Para encontrarnos. Para descubrir quién es tu verdadero YO. Hay personas a las que los cambios le resultan, pero si no lo intentan nunca lo sabrán. A mí no me resultó y eso no significa que más adelante no acepte otros cambios en mi vida. Hay que reinventarse física y emocionalmente, sin perder la esencia de quien verdaderamente somos. Se lo que quieres ser, cambia, prueba, busca, intenta, logra, alcanza y realiza.

Olvida que a los demás les guste. Si tú te gustas como persona, lo demás llegará por añadidura. Inténtalo… ¿Qué más da?

Con amor,
Sheila Pérez de Carnevale

No hay comentarios:

Publicar un comentario