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20 de abril de 2011

Mi hijo el adolescente...

Recientemente viajé a París para celebrar con mi prima su cumpleaños. No me envidien, no es cierto. Ella celebró su cumpleaños con el tema de París y todos los invitados tomamos el papel de franceses. Hubo de todo y más, excepto mi hijo grande.

Bien lo dice un proverbio inglés: “Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres y cuando son mayores, los enloquecen”. Para variar, el adolescente de mi casa no quiso acompañarme porque en la casa de su padre celebraban el tercer añito de su prima.

Creo que es prudente mencionar en esta parte de mi columna, que la adolescencia es una época de cambios y búsqueda de identidad. Esta etapa marca el proceso de transformación del niño en adulto. Ya no son una, pero tampoco son la otra. Son una especie de híbrido, con rasgos de adulto pero con malas costumbres de niños. ¡Que combinación! Y pensar que todos pasamos por esto.

De todas las cosas que hubo en la fiesta, no podía faltar el tema de los hijos. Para las que tenemos bebes, es normal que hablemos de las cosas que hacen y compararemos como va su desarrollo. Pero he notado que cuando los hijos son adolescentes, las madres dicen: “Hay mija”, suspiran, viran los ojos, levantan las cejas y cambian el tema. ¿Por qué será? ¿Tan difícil es esta etapa?

En fin, escuché una conversación que al sol de hoy me trabaja con igual o mayor intensidad que aquel día. Mi hermana, madre de tres hermosas niñas dijo: “Yo no tuve hijos varones, que no se lo que es eso, pero te puedo decir que me encantan las nenas”. A lo que una de las presentes (que tiene un hijo adolecente) respondió: “Las nenas son de la casa, en cambio los nenes cuando se hacen grandes te rompen el corazón”. La cosa no era conmigo, pero no pude evitar preguntar: “¿POR QUÉ?”

Porque se van a la calle, porque no quieren salir contigo, se quieren quedar solos en casa, se ponen acidos y repugnantes, te hacen sentir como la peor, la vieja, la fea, la mala y cuando terminan de crecer; se van con otra. Inmediatamente, me reí. Su contestación me dio pavera. Pero tenía razón.

Hace un año que mi hijo mayor entro a su adolescencia. Como dirían por donde vivo (el campo): “Jura que tiene el toro cogido por los cuernos”. Todos en mi familia, me ven con él, sonríen y me dicen: “Ahora es que Kenneth se va a poner difícil”. ¡Que nervios!

Al principio, pensaba que era algo personal o que lo decían por alguna cualidad específica del muchacho. Pero me doy cuenta que todos son así. Como padres o como hijos, la adolescencia nos toca vivirla y aguantarla a todos. Los estilos y las modas raras que posean en su búsqueda de identidad serán normales. Que no quieran salir contigo o prefieran pasar horas encerados en su cuarto, también será normal y tendré (o tendremos) que tolerarlo.

Lo que no voy a tolerar es lo de vieja y fea; eso jamás. ¿Qué cuando toda esta tormenta de cambios pase, se irá con otra? ¡Que dolor en el pecho me da pensarlo! (saliendo lagrimitas)

(Ya no pude seguir escribiendo)

4 comentarios:

  1. Ufff....mi hijo varón apenas tiene 5 años recien cumpliditos...y se me eriza la piel de tan solo pensar q eso pueda suceder, pq estoy en la etapa q para el soy la más hermosa, los besos y los te amo llueven, difícil contarlos...me encantó esta nota, a gozar y disfrutarme a mi pequeño hombre para cuando llegue esa etapa me rompa el corazón jaja...

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  2. Ahí Isa... Yo y Kenneth siempre estuvimos sólos (mi mamá la heroe, por supuesto), eramos uña y carne!! Jugabamos de todo... Ahora no me puede ver ni en pinturaaaa jajajajajaajaj ni modo! Ya se le quitará

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  3. Te amo primis. Cuanto mas duro sea ese camino no importa contigo está Jesús que te dará la fuerza para soportarlo todo. Al final siempre que confíes en EL, siempre tendrás a tu amado hijo de vuelta. Sigue adelante Mamá!! Vamos a ti y pagamos doble!! :)

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