Mi madre fue una mujer sabia. Cuando joven, fue estilista, rubia y fanática de los postizos en el pelo. ¿A quién les recuerda? Pues debo decir que cualquier parecido no es pura coincidencia. Tal parece que la bichería se lleva en la sangre. Era delgada, bonita y con dos buenas razones en el pecho para usar el escote que le diera la gana. Las dos buenas razones se las heredo a mi hermana mayor, olvidándose de mí despiadadamente.
Recuerdo que cuando tuve 10 años, mi madre se hizo una cirugía estética en el pecho porque le pesaban. Se redujo el tamaño por salud, pero, se las levantó y se las puso redonditas “para aprovechar el viaje”. ¡Que atrevida! Para el 1990, eso era algo que no estaba en moda. En el 1991 fuimos a Disney por primera vez y me perdí. Recuerdo que cuando apreció mi familia, mi mamá y yo corrimos a toda prisa para abrasarnos. ¡Que alivio me dio sentirla! Las lágrimas no faltaron y el regaño de mi papá tampoco. Mi padre era la autoridad y mi madre, nos consentía en todo (sabiamente).
Cuando cumplí 11 años, mi padre le ofreció a mi mamá el puesto de ama de casa con mesada semanal. Ahora tenía tiempo para su esposo e hijas. Los sábados eran de shopping, los domingos de familia con ‘Canciones Inolvidables’ y el resto de la semana para estudiar y practicar voleibol. Que tiempos aquellos.
El tiempo pasó, crecimos y seguíamos cultivando recuerdos. A los dieciséis quedé embarazada. Les di a mis padres el peor dolor de cabeza que puedan imaginarse pero ese dolor de cabeza vino acompañado de una felicidad que (aunque tratara) no podría transmitirles. Nació el primer nieto. El hijo varón que no procrearon. Literalmente, mi madre fue quien lo crió sus primeros años, pues me faltaba por crecer. Ese niño fue la luz de sus ojos hasta el día que se murió. Que mucho nos amó mi madre y que mucho nos enseñó. Recuerdo que cuando me gradué del Bachillerato, con lagrimas en los ojos dijo: "Estoy orgullosa de tí".
Me enseñó que hay que ahorrar (cosa que no aprendí) y me acostumbró a ir de shopping una vez a la semana (mínimo). Me enseñó a usar cartera, me enseñó a peinarme y a hacerme el ‘dubby’ con estilo y perfección, me enseñó que la mejor forma de bailar es sonriendo, que cuando servimos la comida del hogar, la del esposo es primero. Que la casa debe estar limpia, que la comida se hace temprano, que la ropa se lava los jueves para tener el fin de semana libre y muchas cosas más. Me enseñó que un “CARAJO” bien dicho mueve montañas y también me enseñó a ser madre, sin dejar de ser mujer.
Su mejor enseñanza fue que el mejor color de lápiz labial, es el rojo. Ahora que no está me doy cuenta que durante toda la vida me educó e impartió enseñanzas que utilizo ahora que no la tengo. Extrañar es echar de menos a alguien o algo, sentir su falta (rae.es). Nunca estamos listos para decir: “Adiós”, y por eso es tan difícil. A veces hay que conformarse con vivir del recuerdo para suprimir el dolor de esa perdida.
Yo recuerdo a mi madre en sus mejores momentos (fueron muchos), trato de no recordar cuando estaba en cama luchando con su enfermedad. Esa es una etapa que voy a archivar en mis recuerdos para usarla cuando la necesite. Nadie puede imaginarse lo mucho que lloro cuando ‘le caen pajitas a la leche’ y no tengo a quien pedir consejo.
Mami:
Tus brazos siempre se abrieron cuando necesité un abrazo. Tu corazón supo comprender cuándo necesité una amiga. Tus ojos sensibles se endurecieron cuando necesité una lección. Tu fuerza y tu amor me han dirigido por la vida y me dieron las alas que necesitaba para volar.
Fuiste la única perdona del mundo que siempre estuvo para mí, de forma incondicional. Si te rechacé, me perdonaste. Si me equivoqué, me acogiste. Si estaba feliz, celebrabas con migo y si estaba triste, no sonreías hasta que me hicieras reír… Fuiste mi amiga incondicional. Gracias.
Con amor,
Sheila Pérez de Carnevale

Wow Sheila, que mucho me identifiqué contigo. Sigue escribiendo. Estuvo hermoso.
ResponderEliminarLas mamás......... :-) xoxo
ResponderEliminarhermoso sheila y me identifico... me acuerdo el rostro tambien de mi madre cuando le dije q estaba embarazada a temprana edad era de gran decepcion.. y ahora es la abuela mas feliz y alcagueta con mi hija... tu hijo y mi hija nacieren el mismo dia heheheh.la vida!! y sus enseñansa.. cuidate exito..
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